No se debe acercar a los niños al arte mediante la técnica y el conocimiento sino mediante las emociones. Como profesores debemos acercar a los niños el arte y hacer que mediante este experimenten emociones. Gall (2009) en su libro nos da unos sencillos pasos de cómo hacerlo para despertar las ganas de ver obras :
-Abandonar ciertas costumbres como las obligadas visitas a museos, con argumentos como “si es muy bonito” o “es muy interesante”, estos argumentos carecen de interés para un niño.
-Refrescar los propios recuerdos que uno tiene sobre un museo, ¿realmente merece la pena visitarlo?
-Comunicar las emociones que un determinado día una obra le causó.
-Intercambio afectivo. Podemos contar al niño porque una determinada obra nos gusta o porque nos disgusta.
-Saber poner límites al propio entusiasmo. Si le decimos a un niño que una determinada obra es increíble, le estamos privando de la primera sensación que la obra le producirá.
-Que el niño haga sus propias elecciones. El adulto debe quedarse relegado en un segundo plano y que sea el niño el que vaya viendo y observando todo lo que le llame la atención.
-Empezar por donde el niño quiera a visitar el museo, es decir, no seguir un complicado patrón de cronologías y orden de civilizaciones o estilos artísticos, sino que déjelo contemplar las obras con completa libertad.
En cuanto a los pasos para tener éxito en la visita a un museo, Gall (2009) señala:
-No hay que ir en días de lluvia.
-No escoger un museo con desplazamiento muy largo.
-No quedarse demasiado tiempo en el museo, aun cuando este no se haya visitado en su totalidad.
-Explicar a los niños las reglas que se deben respetar en un museo.
-Ponerse a la misma altura del niño para visualizar las obras.
-Utilizar los planos y leer los carteles.
-Volver a ver las mismas obras si es necesario.
-Comprar postales después de la visita, con el tiempo será un modo sencillo de mantener al niño familiarizado con la pintura.
-Parar a hacer un descanso en la cafetería del museo, así fomentamos que la visita es como una excursión.
Tampoco hay que olvidar que cada etapa tiene unas preferencias, así por ejemplo de los 5 a 7 años, habrá una predilección por los colores cálidos, las formas en relieve, etc. De los 8 a los 10, les interesan las obras muy coloristas, las imágenes que narran historias o los héroes. Finalmente, de 11 a 13 años, ya empiezan a interesarse por la personalidad del artista, el tiempo que se ha necesitado para hacer una obra o los diferentes símbolos. (Gall, 2009)
También se plantea en el libro un análisis de treinta obras de arte bastante importante con las preguntas y respuestas que suelen plantear los niños.
Tamariz (2002) señala también varios manuales del Centro de Arte Reina Sofía interesantes para despertar y acercar a los alumnos de tercer ciclo el lenguaje artístico. Analiza la guía didáctica “Guernica”, Louise Bourgeois “Memoria y Arquitectura” y “Tàpies y 7 Tàpies”, sin embargo, dichos cuadernos me parecen demasiado densos para el tercer ciclo de Primaria, encontrándolos más adecuados para la etapa de Secundaria. Sin embargo, considero muy adecuada su propuesta metodológica para enseñar el lenguaje artístico a los alumnos y también de acuerdo con los objetivos que se plantean. En su propuesta metodológica, que desarrolla también contenidos interdisciplinares con Conocimiento del Medio mediante la época histórica y vida del autor, los alumnos realizan una visita a un museo y después trabajan aspectos como la textura, composición y arte contemporáneo, previamente tratados en la visita al museo. De este modo, el profesor puede realizar una evaluación formativa para comprobar el grado de adquisición de estos conocimientos.
Barbe Gall, f. (2009) Cómo hablar de arte a los niños. Editorial Nerea.
Tamariz Sáez, M. (2002) Aprendiendo a ver. Acercamiento al lenguaje artístico y al arte contemporáneo para alumnos de primaria. Arte, individuo y sociedad, no.1, pags. 335-346
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